El tren

 

Es un lamento lejano

y lastimero que trae el viento

por las noches tan claro,

y tan triste.

 

Como un animal herido

avanza lento por las vías

maltrechas y cada tanto,

en los cruces, gime afónico

lo más fuerte que puede.

 

Su aliento fue vigoroso

en otros tiempos,

su marcha firme y veloz,

su presencia ansiada.

 

Una taza de café caliente

flotaba sobre el vidrio

y volaba sobre amarillos

campos de girasoles.

 

Paisajes que se pintaban

y despintaban en

sus ventanillas,

traqueteo mecedor,

conversaciones ajenas

que se esfumaban lentamente.

 

Gime hoy y en ese gemir

es inevitable vislumbrar

valijas marrones y abrazos

borroneados por la neblina,

ecos de horizontes lejanos,

ilusiones y desarraigos.

 

Sus andenes vacíos

ya no cobijan.

Enfermo de ignorancia

y embrutecido por

la desidia acarrea

piedras sin alma.

 

Lejano y lastimero

gime hoy el tren herido.

Comentarios